Pedazos de recuerdo

9788496911789
Novela

Si éstas son o no las memorias del autor debería importar lo mismo que al protagonista aquello que le importa una mierda. Al fin y al cabo, de poco sirve saber si lo que narra aquí es su vida o una pura ficción, cuando se experimenta semejante placer con su lectura. Para un poeta tabernícola que bebe realidades a tragos largos, las cicatrices del recuerdo se engalanan de imaginación y se pasean orgullosas del brazo de la literatura.
Confiesa Carlos Salem que Rayos X es un libro que le ha llevado escribir veinte años, los mismos que a Nicolás, su protagonista, le ha costado abandonar el confortable espacio que ocupaba en el alma del escritor. El feliz alumbramiento tiene forma de arrebatador relato, un torrente de ternura y sinceridad que conmueve, divierte y sobrecoge, escrito con ese ingenio que sólo quien ama la literatura es capaz de atesorar.
Con Salem asistimos a los mejores años de la vida de Nicolás, esos que sirven para descubrir el mundo y que moldean la personalidad con esas revelaciones que quedan impregnadas en la memoria, recordándonos que hubo un tiempo en el que todo era nuevo, una época de constante descubrimiento, de deseos, ilusiones y decepciones, poblada de fantasmas, susurros y secretos, en la que todo parecía tener sentido sin que nada lo tuviera en realidad, la del primer beso, el primer cigarrillo o el primer polvo, cuando aún se creía que al mundo lo podría salvar Batman, se anhelaba recorrerlo veloz en una bicicleta roja, tener rayos X en los ojos o se descubría que a Dios le gusta el circo «y en su cuarto no tenía un póster del Che».
Rayos X es una de esas obras literarias que se prestan al deleite. Saborear con parsimonia los sentimientos de un personaje que representa la infancia y la juventud, más allá del contexto en el que se desarrolla su peripecia vital. Porque lo que Salem narra en su novela es nuestra infancia, ese lugar incierto y épico en el que realidad y ficción se confunden en un fabuloso universo imaginado. Los pedazos de recuerdo que Salem esparce en su relato se recomponen en la memoria del lector, formando esa imagen   animada de lo que fuimos.
Dueño de una narrativa esplendorosa en la que a ratos se advierten destellos de ese lirismo tan personal que caracteriza a un poeta heterodoxo como Salem, Rayos X ha logrado estremecerme tanto como lo hizo una de mis novelas favoritas de Benedetti, Primavera con una esquina rota. Sin un atisbo de melancolía ni sentimentalismo, transita por la vida de sus personajes con naturalidad y desparpajo, dejando que las emociones y las amarguras fluyan tal y como debieron cuando todo sucedió.
Puede que hasta ese momento Carlos y Nicolas convivieran en el mismo espíritu, pero tras estas ‘memorias para el olvido’ se han fundido en la misma persona, ya son uno: lo que siempre fue. Y puede que la vida de Salem no le importe al lector lo más mínimo, y su infancia no despierte interés alguno. Pero la de Nicolás resulta fascinante y, sobre todo, memorable.

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