Tratado sobre lo extraordinario

00402LIBMUTarde o temprano debía suceder que alguien se atreviera a desvelar el secreto de la alquimia. El asunto tiene más enjundia de lo que parece y, en principio, no está exento de riesgos tal y como reza la advertencia con la que se abre este asombroso tratado sobre lo extraordinario.

Su autor, el inglés Patrick Harpur, no es un neófito en el reverso del conocimiento. Sus otras obras, ensayos y novelas, han alcanzado merecida fama por mostrar a un espíritu inquieto y erudito que ha sabido escrutar el universo de la filosofía, la historia y la literatura con una mirada curiosa y, a la vez crítica, sobre las maravillas que desafían al positivismo científico y alimentan esa sabiduría arcana que ha hechizado a tantos pensadores a lo largo de los tiempos.
«Hay dos cosas que el filósofo debe evitar a toda costa: la fama y los científicos», advierte Smith, uno de los protagonistas de Mercurius o el matrimonio del cielo y la tierra.

De ahí que, después de recibir el secreto de la alquimia de un misterioso maestro al que conoció en París, este atribulado vicario se recluya en una aldea del oeste de Inglaterra para llevar a cabo su magna obra. El relato de dicha experiencia queda registrado en un manuscrito que, muchos años después, encuentra Eileen, la nueva inquilina de la vetusta vicaría, oculto en la pared de un misterioso pozo. El documento original y las anotaciones de su descubridora caen en poder del propio autor, quien se encarga de ordenar el material y transcribirlo, introduciendo una serie de aclaraciones para facilitar su lectura y comprensión.

Harpur se adentra en los arrabales de la ciencia y el pensamiento a través de las rutinas, recuerdos, reflexiones y experiencias de Smith y Eileen, dos personajes separados por el tiempo y desconocidos entre sí, pero unidos por una misma fascinación, la alquimia, y por una trama plena de intrigas y misterios cuyo desarrollo comienza con el primero y culmina con la segunda.

El autor construye así un relato fascinante narrado a dos voces (tres si contamos con las notas del autor), a través de las cuales se introduce al lector en un universo plagado de secretos y obsesiones, en el que no faltan fantasmas, apariciones marianas, experiencias extracorpóreas, casas encantadas, visiones e incluso algún ovni; y todo envuelto en un obstinado realismo que sirve de escenario para un intenso melodrama en el que destella cierto brillo costumbrista.

Así, a medio camino entre la novela y el ensayo, Harpur maneja con habilidad la digresión filosófica y psicológica, no exenta en ocasiones de cierta densidad, con el relato literario ágil y directo de las peripecias de sus protagonistas, imprimiendo a todo ello un suspense que va aumentando en intensidad conforme avanza la narración. El resultado es una interesante reflexión sobre el significado de la alquimia, sus procedimientos y su evolución a lo largo de la Historia, por la que desfilan los representantes más ilustres de esa ciencia insondable; y, por otro lado, una apasionante historia en la que el autor se adentra en el origen de los miedos y obsesiones del ser humano a través de unos personajes rotundos y cargados de contradicciones.

Pero, cuidado, que nadie corra a comprar cucúrbitas, retortas y alambiques para fabricar en su casa la piedra filosofal y, así, convertirse en un moderno rey Midas, pues para conocer el secreto es preciso adentrarse en un intrincado bosque de metáforas y símbologías, en el que no es oro todo lo que reluce.

Y aunque al final del camino cunda la decepción por no conseguir el ansiado prodigio, al menos queda la satisfacción por haber disfrutado con una de las novelas más originales y absorbentes que he leído en los últimos meses.

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