Marsé vuela raso y sin luces

Juan Marsé hace de la literatura un largo oficio de memoria y nostalgia, se siente obligado o condenado a recordar, a que el pasado le acompañe con la indicación expresa de que vivir es arduo y complicado. En espera de su próxima novela, en la que está trabajando ahora, Marsé nos deleita con un relato corto, Noticias felices en aviones de papel, que viene a dar continuidad  a esa serie de magistrales novelas cortas del escritor que encierran una afilada fábula moral en la línea de La ronda del Guinardó o El embrujo de Shanghai.
«El eje es el aprendizaje de la solidaridad y la comprensión en la aventura del conocimiento de un adolescente resentido con el mundo de los adultos, medroso y desconcertado ante el testimonio espectral de un pasado horrible que pervive en la memoria herida de una anciana», dice el propio Marsé de la novela que relata la recepción de un mundo al que deberá acomodarse un adolescente sin demasiada suerte.
Ambientada en la Barcelona de la década de 1980, Noticias felices en aviones de papel tiene como protagonista a Bruno, de nuevo un adolescente situado en el punto de máxima fricción entre lo imaginario y la desabrida realidad. Bruno tiene quince años, vive con su madre. «Adolescente silencioso y esquivo, agazapado detrás de una timidez estratégica elaborada precozmente»; no se entiende con su padre un hippy, desconocido para él que ha vuelto después de años de ausencia y debe ayudar, por imposición materna, a su vecina, la anciana bailarina polaca Hanna Pawli, una mujer a la que todos llaman Pauli y de cuyo balcón caen nueces, magdalenas y aviones de papel con misteriosos mensajes, casi siempre noticias felices arrancas de las hojas de periódicos atrasados.
En realidad, la vecina es Hanna Pawlikowska, una polaca que huyó de su país cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y perdió a la mayor parte de su familia en los campos de exterminio; sobreviviente del gueto judío de Varsovia, a través de cuyo alcantarillado escapó de su deportación al campo de Treblinka, acabó en Barcelona sobreviviendo como bailarina, en las revistas musicales del Paralelo. La señora Pauli le pide que le devuelva de la calle los aviones de papel que arroja desde su balcón, en esta tarea conoce a los hermanos Rabinad, unos extraños mendigos de vida oscura.
Marsé nos introduce de la mano de Bruno en un escenario donde los problemas cotidianos del adolescente van dando paso discretamente a historia más amplias y más terribles que la trama principal y que quedan sólo en un trasfondo histórico, se trata del peso del pasado, las tragedias del siglo XX y su persistencia en los supervivientes.
En Noticias felices en aviones de papel, Marsé hace gala de una asombrosa economía de medios expresivos donde queda patente la absoluta destreza con la que maneja ese peculiar universo literario que le singulariza. Le bastan sugestivos hechos mostrados mediante imágenes imborrablemente plásticas. Es evidente que ha cumplido los 80 años y ése es el momento en que un artista prescinde de casi todo lo superfluo para centrarse sobre lo que en verdad le importa.

Be Sociable, Share!

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *