Gozosa transgresión literaria

Will Self es otro de esos perfectos desconocidos para los lectores españoles que, sin embargo, atesora una estimable producción literaria que ha sido traducida a 22 idiomas. Diez novelas y varias colecciones de relatos y obras de no ficción, le han hecho acreedor de una gran reputación en Inglaterra, donde compagina su labor literaria con diferentes colaboraciones en prestigiosos medios de comunicación anglosajones.

Con ese historial cuesta trabajo entender que nadie haya reparado en Self hasta ahora, que la editorial Siruela ha publicado una de sus novelas más aclamadas por la crítica de medio mundo. Un paraguas es una de esas obras inclasificables que muestra a un autor audaz que emplea un estilo transgresor que le sitúa entre ese puñado de escritores que han creado un universo literario tan personal como exigente, tales como Gaddis, Burroughs o J. G. Ballard, a quien el propio Self considera su mentor.

Intelectual excéntrico y aficionado a las caminatas, el escritor inglés reconoce que con sus obras pretende perturbar al lector revelando aquello que le puede desestabilizar. De ahí que esta novela suponga una auténtica prueba de fuerza, al someter al lector a una experiencia tan compleja como fascinante, en la que nada es lo que parece.

Un paraguas narra la peripecia de Zack Busner, un psiquiatra ciertamente peculiar que llega a un manicomio victoriano huyendo de sus propios problemas personales. Allí encuentra a Audrey, una anciana que lleva varios años en coma profundo. El caso le llama la atención y decide emplear con ella un tratamiento que le permitirá despertarla. Logrado su propósito, Busner habrá de enfrentarse a los recuerdos de su paciente, entre los que destaca su trabajo como empleada en un enigmático taller de paraguas. El éxito de su terapia le lleva a aplicarla con otros enfermos similares, pero el resultado no resulta ser el previsto, produciéndose una serie de acontecimientos inesperados que muchos años después intentará aclarar, durante un viaje a pie por el norte de Londres.

Self recurre una vez más al personaje de algunas de sus anteriores obras para adentrarse en la mente humana, en un viaje tan escalofriante como divertido a ratos. Recurre para ello a una inteligente ironía, con la que suaviza los contornos de una fantasía desbordante tan original como su propuesta de conjunto.

Un paraguas no deja de ser una apuesta arriesgada tanto por el estilo que emplea Self, en el que despliega un experimentalismo que requiere de una atención especial, como por su propio argumento en el que plantea una serie de cuestiones que producen un cierto desasosiego.

Sin embargo, esta es una de esas novelas que esconden una riqueza literaria asombrosa y merece la pena aceptar el desafío de leerla con la dedicación que merece.

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