Tiempos modernos

El 11 de septiembre del año 2001 las conciencias de millones de personas cambiaron de repente: un puñado de fanáticos demostró que el imperio era vulnerable, y el mundo tembló de miedo. Menos de una década después, los norteamericanos probaron que son capaces de destruirse ellos solitos, provocando la mayor crisis económica desde 1929, y el mundo sigue temblando desde entonces. Y algo más de una década antes de aquel atentado se produjo lo que, en opinión de muchos, es el origen de este mundo convulso e inhumano dominado por el dinero. El capitalismo ganó la Guerra Fría y encontró el terreno expedito para dominar nuestro mundo. Y en ese caos arraigaron las fuerzas que hoy mantienen estupefacta a una Humanidad que se siente más desprotegida que nunca.

La culpa y la indiferencia son los rasgos que identifican esos tiempos modernos en los que Joshua Max Feldman sitúa la acción de El libro de Jonah, una novela brillante y asombrosa que suma enteros a esa nueva generación de escritores norteamericanos que ha dibujado un nuevo panorama literario, más aferrado a la realidad y descaradamente crítico, propio de un sentimiento de desafecto y frustración hacia el modo de vida que ha impuesto el imperio del dinero.

Jonah es un hombre de su tiempo. Abogado en un prestigioso bufete neoyorquino, vive aferrado a sus ambiciones y al teléfono móvil, el apéndice que le mantiene en contacto con una realidad construida con el material del que están fabricados los sueños del éxito social, profesional y sentimental. Judith, en cambio, es una mujer inteligente y enigmática, a quien los atentados del 11 de septiembre privan de su principal asidero con la vida, sus padres, y que a partir de ese momento emprende un camino que bordea la autodestrucción.

Ambos protagonistas no se conocen. Felman traza sus trayectorias en paralelo, aunque entre los dos existen puntos en común que los empujan hacia una previsible confluencia de inciertas consecuencias. De entre todos destaca su pertenencia a esa comunidad judía liberal y acomodada, que imprime un estilo de vida peculiar en el que la religión y las costumbres juegan un papel esencial en el desarrollo social de sus miembros. A pesar de que Jonah y Judith mantienen una distancia deliberada e intelectual hacia dichos atavismos, una serie de circunstancias les hará replantearse dichas creencias, hasta el extremo de relacionar los sucesos que terminan por vivir con una fuerza superior que podría regir sus destinos y determinar sus voluntades.

El escritor norteamericano introduce así la casualidad como factor determinante de la conducta de sus personajes. Cuando Jonah comienza a tener una serie de extrañas visiones que terminan por alterar su vida y aniquilar sus aspiraciones profesionales, su rumbo comienza a variar acercándole, sin que sea consciente, hacia el territorio donde Judith intenta expiar una culpa que, en definitiva, termina por ser compartida. La tragedia se convierte así en la aliada del destino de ambos protagonistas.

Feldman emplea un estilo directo y vigoroso para mantener el suspense de un relato nada previsible. A pesar de que el contexto resulte familiar, al situar la acción un universo que ya ha sido descrito en numerosas ocasiones tanto por la narrativa como en el cine, el argumento resulta tan original que es fácil abstraerse del ambiente para centrar la atención en las circunstancias de los personajes y sus realidades más íntimas.
La angustia que les aflige, provocada por las exigencias de una existencia alienante, que les conduce a buscar la redención en el alcohol y el sexo, es el motivo principal que determina la conducta de ambos personajes, sumidos en sus respectivos dilemas.

Con una prosa elegante y enérgica, nada indulgente con el eufemismo, Feldman ejecuta un revelador análisis de la actual sociedad norteamericana, sometida al imperio de lo imprevisible y a unas exigencias que pueden acabar con la salud mental de cualquiera. De esa forma, el escritor de Massachussets lanza un auténtico órdago al estilo de vida de su país, desvelando sus miserias a través de la mirada inquieta y alucinada de sus personajes. Todos los detalles cuentan en esta novela, pues en ello se refleja la batalla que entablan los protagonistas para encontrar su lugar adecuado.

El libro de Jonah es la primera novela de Feldman que, a pesar de acusar cierta pérdida de fuelle en su último tercio, revela a un autor liberado de ataduras estilísticas que propone una visión original, audaz y deshinibida de la actualidad, y demuestra conocer bien los entresijos de la naturaleza humana. Es un libro sorprendente que se lee con placer y que anuncia una esplendorosa carrera literaria de la que habrá que estar muy pendientes.

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