Pujante, curso de literatura para extraterrestres

Hay muchas formas de transmitir amor por la literatura. Tantas como enamorados pueda haber, pero ninguna mejor que escribiendo historias con las que disfrutar de su lectura, y si es con una sonrisa en la boca, mucho mejor.

El escritor murciano Pedro Pujante es uno de esos amantes apasionados de las letras, y lo demuestra en cada uno de sus esforzados pasos por educar a sus alumnos, divulgar la labor literaria y editorial ya sea en forma de crítica o mediante diversas actividades culturales, o con el instrumento esencial de todo aquel que fía el ingenio a las caprichosas musas: creando novelas.

A todo escritor le mueve un propósito cuando se enfrenta al desafío narrativo. Y los hay capaces de dignificarlo al elegir el envoltorio literario más adecuado. Pujante lo consigue en El absurdo fin de la realidad, al proponer un encendido homenaje a la literatura mediante un relato que transita por diferentes territorios, desde la ciencia ficción al costumbrismo pasando por la reflexión filosófica en un ejercicio de estilo tan personal y atractivo como arriesgado, por las frecuentes digresiones existencialistas y metaliterarias a las que recurre a lo largo de la narración, pero que son precisamente las que la dotan de esa originalidad que la distingue.

Los extraterrestres anuncian su próxima visita al pueblo murciano de Orantes. La noticia altera las vidas de los lugareños, que se disponen a preparar un recibimiento a la altura de tan extraños y distinguidos visitantes. Uno de los vecinos, escritor aficionado de oscuro pasado, recibe el encargo del alcalde de escribir el discurso de bienvenida. Enfrascado en ese empeño, el curioso intelectual aprovecha para realizar un repaso de su vida, en el que afloran sus filias y fobias, deseos insatisfechos e inquietudes, a la vez que expone las peculiaridades sociales de una comunidad aferrada a unas expectativas no siempre cumplidas. Y justo cuando se acerca el gran día comienza a acaecer una serie de extraños sucesos que alarman a los habitantes del pueblo y que terminan por trastornar sus propias existencias.

Pujante emplea con destreza el instrumental de la ciencia ficción, introduciendo perturbaciones del tiempo y el espacio, fenómenos paranormales, transgresiones de la percepción, creando así el alimento propicio para un suspense que crece al mismo ritmo que el desconcierto del lector, al que involucra en una ceremonia de apariencias en la que todo posee más de un sentido, logrando así mantener la atención en todo momento, en pos de las respuestas a las preguntas que hábilmente plantea a lo largo de todo el relato, sembrando la incertidumbre.

El autor murciano elige un punto de partida que a primera vista puede parecer algo convencional, desde el que iniciar el recorrido de un discurso que paulatinamente va adquiriendo profundidad dialéctica, complejidad argumental, riqueza retórica y, sobre todo, una intensidad narrativa que termina dominando una trama delirante que avanza hacia el apogeo orgiástico que la lleva a desembocar en un final tan sorprendente en lo argumental como ontológicamente inquietante.

Sin embargo, que nadie piense que El absurdo poder la realidad es una de esas novelas tramposas que ofrecen gato por liebre. Si bien es cierto que Pujante envuelve su relato en una intelctualidad apabullante, esparciendo por doquier citas literarias y reflexiones enjundiosas, no lo es menos que ha escrito una novela tan divertida como sorprendente, en la que se advierten no pocos rasgos que la convierten en deudora de esa comicidad ingeniosa que ya cultivaran algunos maestros del humor literario como Jardiel o del cine como Berlanga.

Pujante emplea el sarcasmo con desparpajo, juega con el doble sentido de las palabras para dotar a la narración de un poder expresivo extraordinario, en el que destacan ciertos rasgos propios del teatro del absurdo, y modela personajes rotundos a partir de sus propias imperfecciones, mostrándose inmisericorde con su patética pretenciosidad e implacable en la consideración de sus costumbres, conductas y rutinas.

Merecedora del Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción, El absurdo poder de la realidad es una obra sorprendente por su estructura y contenido.

Con capítulos cortos que imprimen un ritmo constante incluso en los momentos aparentemente más sosegados e introspectivos, Pedro Pujante demuestra en ella una imaginación desbordante, un asombroso ingenio y, sobre todo, un profundo amor por la literatura.

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