En torno a una amistad

Con alegría recibimos este raro libro en donde se colocan los ladrillos nececarmeki__maria_cegarra(1)sarios para reconstruir la larga y persistente amistad entre dos de las grandes damas de la poesía de Murcia.

Para los que conocimos a María Cegarra, siempre enlutada, con la viveza en los ojos incluso en los años finales, nos resulta grato conocer todas aquellas cartas que le envió a María Teresa Cervantes, como sabemos, mucho menos terruñera que la unionense, atada ésta siempre al estribo de La Unión, en su Bailén 10, y al noray de su casa en Cabo Palos, unida al recuerdo de Andrés, su hermano, aquel gran poeta que partió pronto hacia cielos lejanos.

Y grato nos resulta conocer la persistencia en el recuerdo de María Cegarra en María Teresa Cervantes a través de una serie de poemas en donde se nos da la dimensión humana y poética de quien fuera realmente su primera mentora, su maestra en el campo de las letras.

Pero partamos desde el principio. Quien se aproxime a este libro se encontrará primero con la introducción de Carmelo Vera Saura,  profesor murciano que ejerce en la Universidad de Sevilla,en donde se da cuenta de su labor para tratar de reconstruir con papeles, documentos, cartas y postales, el largo diálogo entre dos de las mejores poetas de nuestra tierra, tarea no fácil por cuanto no le ha sido fácil hallar la correspondencia completa, mucho menos las respuestas de María Teresa a María Cegarra, dadas las mudanzas, las pérdidas y alguna que otra incomprensión de las que da cuenta en ese paso inicial que nos pone en sintonía dos mundos que creíamos apartados, distintos, diferentes para los que desconocíamos aquella vieja y entrañable relación en aquella Murcia provinciana de los cincuenta y sesenta, Carmelo Vera nos levanta con esmero esa entrañable relación que se fue afianzando con el paso del tiempo pero que sufrió, como ocurre en la vida, cortes e interrupciones, descargas eléctricas que se pierde por el lejano fluido de las comunicaciones.

Y leemos las cartas de María Cegarra, sus dedicatorias, a María Teresa, desde 1954 a 1986 gracias a los esfuerzos de un profesor por salvar del olvido estas pequeñas reliquias con las que nos regala el pasado. Y el buen gusto de la escritura, la generosa disponibilidad de una hacia la otra, las llamadas de la unionense para que volviese la cartagenera a su tierra, la admiración de Cegarra hacia su pupila, su deseo de verla, de visitarla en París, de sentir su presencia, su gozosa manera de festejar la poesía de la amiga del alma.

Tras las cartas de María llegan las fotos y los varios escritos que María Cegarra realizó con distintos fines sobre la persona y la obra de María Teresa Cervantes, reunidos ahora por vez primera, y en donde seguimos advirtiendo la generosidad, ternura y entrega de la mayor hacia una María Teresa que le corresponde con otro bloque en donde narra la aventura de una amistad, los trazos de una relación humana y de una cercanía literaria que perduró para siempre.

Y el cierre del libro, ya lo dijimos, el broche que pone fin a este libro, lo pone La sombra que me acompaña, los poemas escritos por parte de María Teresa entre 1998 y 2007 para rendir homenaje a su amiga del alma, de quien fuera compañera de aventuras poéticas, pese a la diferencia de dad, a la lejanía en la que vivieron. Un libro, pues, imprescindible para conocer las emociones, sentimientos, latidos poéticos y humanos de dos amigas del alma pese a la distancia en el tiempo y en el espacio.

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