La (oportuna) atracción de la política a los lectores

Leo por ahí que la futurcarmenaa alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se ha convertido en la gran estrella de la Feria del Libro de la capital. Su obra no puede ser más estimulante y llamativa: titulada ¿Por qué las cosas pueden ser diferentes? y publicada por la editorial Clave Intelectual. Me cuentan que las colas eran impresionantes, y la jueza debió terminar con el pulso dolorido de tanto firmar libros y recibir parabienes de sus lectores.

No sé bien si quienes acudieron raudos al reclamo de la alcaldable lo hicieron movidos por el interés de su obra literaria o, por el contrario, por el simple deseo de ver de cerca a la protagonista indiscutible de estas últimas elecciones. Sea como sea, lo cierto es que esta buena mujer ha comenzado con buen pie su andadura institucional, proporcionando una inmensa alegría a sus editores.

Otra cuestión algo más inquietante es comprobar en este tipo de sucesos la dimensión mediática que ha alcanzado la política, pues al parecer otros miembros del gremio también han congregado a una nutrida parroquia en las casetas donde firmaban sus libros.

Sobre todo si se tiene en cuenta el enorme peso que la imagen del escritor tiene a la hora de atraer supuestos lectores a sus encuentros con el público, pues demostrado está que la fama prevalece sobre la calidad de las obras.
Por eso, sería interesante analizar los trabajos de esos políticos metidos a escribidores, sobre todo cuando es de dominio público que a nuestros gobernantes no se les reconoce precisamente por su querencia a la literatura.

Pues una cosa es que individuos como Aznar o Bono cuenten sus intimidades (siempre con sordina), y otra muy distinta es que algunos larguen algún estudio sesudo sobre teoría política, que probablemente no entienda el común de los mortales.

Al final del recorrido siempre quedarán las ventas, pero entristece pensar que sólo si se adquiere dimensión pública es posible atraer la atención de la parroquia, mientras otros que ofrecen joyas literarias languidecen en el olvido o el desprecio.

La República definitivarepublica

Más interesante sin duda es la obra que la editorial Pasado y Presente ha publicado recientemente. Se trata de un exhaustivo análisis histórico sobre la II República, dirigido por el siempre fiable Josep Fontana y escrito por Eduardo González Calleja, Francisco Cobo Romero, Ana Martínez Rus y Francisco Sánchez Pérez.

La Segunda República es un volumen de 1.400 páginas en el que por primera vez se aborda ese periodo de la historia de España de forma independiente, sin vincularlo a la Guerra Civil, aunque la misma aparezca como un hito indispensable para comprender su trascendencia.

Ya era hora de que se realizara un estudio como éste, analizando en su justa dimensión una experiencia que intentó transformar las arraigadas estructuras sociales, políticas y económicas de un país cautivo de sus atavismos. Y desde un punto de vista desapasionado y análitico que será de agradecer.

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