Humor a pesar de los fracasos

lorrieEl regreso de Lorrie Moore a su género estrella tras dieciséis, el relato, llega de la mano de Gracias por la compañía, una obra que cuenta con ocho historias en las que los desengaños amorosos y el inevitable paso del tiempo se erigen en protagonistas.

La autora estadounidense sitúa a sus personajes en un escenario común: la guerra de Irak y la vorágine política que se desencadena en Estados Unidos a propósito de esta circunstancia. Así, por este hábitat transitan: un recién divorciado judío que anhela huir de su soledad y acaba en los brazos de una chiflada en medio de la inminente invasión militar; una profesora que recibe la visita del fantasma de una amiga que acaba de morir; un matrimonio de pacifistas, en su origen, que acaba de saltar por los aires, al que ella se empeña en aferrarse pasando por encima de su dignidad; una pareja de músicos fracasados que sobrevive subarrendada y sin saber muy bien qué tipo de relación les une, y en la que ella se refugia en la amistad que le aporta un anciano vecino; la delirante asistencia de dos cónyuges, uno de ellos escritor, a un acto literario de prestigio; una mujer que carga con el peso emocional de tener un hijo perturbado; dos personas que viven un romance en un entorno de intriga internacional; y una señora madura que asiste con su irritante hija a la boda de su niñera, un evento que le hace recuperar la ilusión por vivir.

Se trata de personas que luchan por reponerse a la soledad y, en mayor medida, a los reveses a los que les ha sometido la vida, en definitiva, son seres humanos que se limitan a sobrevivir y jugar las cartas que les ha repartido el destino de la mejor forma posible, sobreponiéndose a rupturas amorosas, a la muerte y a crisis personales.

A pesar de las dosis de tristeza que todas las historias encierran y de sus narraciones repletas de decepciones sentimentales, emerge la prosa de Moore plagada de humor,   impregnada de ternura, y con cierto toque de acidez.

Si bien la escritora muestra el dramatismo de la existencia y el desamparo afectivo en una estructura aparentemente simple, en el fondo, subyace una brillante complejidad narrativa marcada por la característica que identifica su estilo: concreción.

Una lectura, editada por Seix Barral, para apostar por la diversión y el ingenio que se conjugan en la maestría para el relato con la que cuenta Lorrie Moore y de la que hace alarde en Gracias por la compañía.

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