Relatos intimistas para colorear

Portada S G.inddDarle color a la vida de los personajes mientras se leen sus peripecias. Ese es el desafío que propone la editorial granadina Traspiés con la publicación de esta curiosa obra de Santiago Girón. Una vuelta de tuerca en la labor editorial, que se suma así a una moda que atrae cada vez a más adeptos: la del libro interactivo.
El extraño caso de la mujer carbonizada reúne cuatro relatos brevísimos del escritor y dibujante jienense, junto a una serie de ilustraciones que buscan color. Esa es la misión del lector: pertrecharse de lápices de colores y dar vida a esa galería de personajes que deambulan por estas historias intimistas y, en ocasiones, hasta decadentes.
Aunque también es posible dejar a un lado el color y conservar ese expresivo blanco y negro que preside todas las ilustraciones de este curioso libro. De esa forma, es el lector quien debe decidir si liberar a los personajes de esa grisura, intentando así rescatarles de sus amarguras, o bien dejarles envueltos en su propia identidad, en función del relato de sus peripecias.
Girón nos presenta a un misterioso dandi que deambula por un parque y que consume sus horas leyendo a Salinger o emulando a Homero, a cambio de una cerveza sin alcohol; a un borrachín que se encuentra con un superhéroe de cómic y se van de juerga; a un detective a punto de jubilarse que necesita autoafirmarse resolviendo en que bien puede ser su último caso; y a un pobre diablo que busca la suerte allí donde cree que se encuentra, aunque para ello deba aceptar las fantasías que engendra la desesperación.
El autor demuestra una enorme capacidad expresiva diseccionando la conciencia con pocas palabras. Esa economía le exige elegirlas bien para que el mensaje cale en el lector, y bien que lo consigue pues sus textos rezuman sentimiento. Es impresionante lo que Girón consigue con tan poco material: conmover al lector.
Esta obra se presta a varias revisiones, en busca de esos elementos ocultos que desvelan la actitud de sus personajes frente a una realidad que son incapaces de dominar. También juega Girón con la ambigüedad de las perspectivas, escondiendo al lector las claves de sus relatos. Y es ahí donde adquieren importancia las ilustraciones, pues ellas forman parte del relato tanto como el texto. No ejercen el papel revelador sino justo lo contrario, pues proporcionan más elementos literarios que contribuyen a dotar de complejidad a la historia. Una simbiosis muy acertada que quizás adquiera sentido cuando se dote de color a esos espacios en blanco que contienen las poderosas líneas de sus dibujos. Una obra en definitiva tan original como compleja que no deja indiferente al lector

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