Dimensión criminal de la ignorancia

Cubierta_ElGranFrio.indd‘El Caso’ fue uno de los periódicos más leídos de España durante esa época en la que no todo se podía contar, y de ahí que los sucesos se convirtiesen en el último reducto del buen reportero: el territorio en el que la evidencia de lo luctuoso trascendía las prohibiciones. Sus periodistas eran venerados y temidos en todo el país, pues la voluntad que la tiranía procuraba domesticar se suplía con un alarde de sagacidad, y nadie escapaba de sus miradas escrutadoras. Al fin y al cabo, alimentaban el sentimiento redentor de los déspotas. Claro que todo tenía un límite, y la Iglesia era una de esas fronteras que era mejor no traspasar. Y menos si quien había de transitar ese peligroso terreno era una mujer.
Ese es el material que sirve a Rosa Ribas y a Sabine Hofmann para fabricar esta historia apabullante, en la que la periodista Ana Martí se las habrá de ver con uno de esos casos que hielan la sangre. Enviada por su jefe a un remoto pueblo del Maestrazgo para reportar sobre la extraña transformación de una niña a quien toman por santa tras aparecerle estigmas de la Pasión.
La joven viaja a regañadientes a esa España profunda en la que nada es lo que parece, y cualquier alteración de la rutina se digiere con dificultad en una comunidad recelosa y resignada a sus atavismos y servidumbres. Sólo el cura y el alcalde reciben a la periodista con el entusiasmo propio de quien espera una recompensa. El primero conseguir escalar en la jerarquía después de proporcionar una santa a la Iglesia, y el segundo por los más que seguros beneficios que obtendría si el pueblo se convierte en un lugar de peregrinaje.
Sin embargo, el cacique del lugar acabará con esas aspiraciones al prohibir que la periodista vea a la niña estigmatizada, pero la insistencia de Martí y su elocuencia consiguen doblegar su voluntad. Aunque en ese momento, y sin que ella lo sepa, acaba de firmar su destino. La escalofriante escena de la visita de la protagonista al santuario improvisado de la pequeña Isabel está descrita con la precisión apropiada para sobrecoger al lector, y marca el inicio de la auténtica trama de esta novela cargada de rincones oscuros e imprevisible, pues detrás de lo evidente se esconde una realidad más sórdida y letal.
Ribas y Hofmann resuelven con acierto su incursión en un territorio especialmente proclive a la demagogia, como es el de la escatología religiosa. Y a pesar de que no se andan con demasiadas cautelas a la hora de describir tanto los ambientes como las conductas de los personajes directamente implicados en la trama mística, siempre lo hacen con rigor y delicadeza, sin expresar juicios de valor, permitiendo así al lector que extraiga del relato sus propias conclusiones.
Ese mismo rigor impregna el tratamiento de la trama principal de la novela, construida sobre el análisis de la idiosincrasia de las sociedades rurales, en las que confluye la ignorancia y la percepción de la autoridad en la figura del cacique, quien domina el curso de la narración sin asumir un protagonismo explícito. Aun así, su presencia determina el curso del relato y aunque su papel se hace cada vez más evidente, las autoras mantienen a salvo el suspense al presentarlo como un ser ambiguo e imprevisible. El resultado es que El gran frío va más allá de la pura ficción para adentrarse en los entresijos de una realidad social que dominó (y aún domina en muchos casos) las vidas de los españoles. Y con todo, Ribas y Hofmann consig

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