Unas obras completas

00202LIBMUEDICIONES VITRUVIO  acaba de publicar el volumen 500 de su colección Baños del Carmen, titulado Preparativos de viaje, que recoge, según se anuncia en el subtítulo, la poesía completa de Dámaso Alonso (Madrid, 1898-1990). Pedro Méndez, responsable de la editorial, explica, en el breve prólogo que precede a la edición, que resulta extraño que no exista un volumen con la poesía completa de Dámaso Alonso, y es muy cierto que, para leerla, hay que ir al tomo X de sus Obras Completas, aparecido en 1993. Pero no es menos cierto que en 1998, coincidiendo con el centenario del poeta, Gredos editó un volumen exento con toda la poesía de Dámaso, recopilado por Valentín García Yebra, con un espléndido prólogo de Víctor García de la Concha.
El volumen del 98 reproducía toda la obra lírica y era mucho más completo que el que ahora edita Vitruvio, que se limita a reproducir los libros poéticos, dejando en olvido poemas juveniles y prosas poéticas que Dámaso fue publicando en revistas, y que son de la máxima consideración e importancia para conocer al poeta en su totalidad.
Es muy extraña la posición de Dámaso en su generación, que él aseguraba acompañar como crítico, no como poeta, porque su poesía era una poesía irregular, y a la altura de 1927, casi nada había publicado. Su libro más celebrado y valorado, Hijos de la ira, aparece en 1944, cuando en España ya se escribía otro tipo de poesía. Era la dura España de la Posguerra y Dámaso expresa su desconsuelo y su disconformidad con el mundo que le rodea, y lanza el amargo grito de su poesía existencial, que por cierto marcó época, junto a Sombra del paraíso de su gran amigo Vicente Aleixandre, publicado el mismo año. Preparativos de viaje, justamente, es el título de uno de los poemas más angustiados y representativos de Hijos de la ira.
Tras unos comienzos vinculados a la poesía pura, que interpreta muy a su estilo en Poemas puros. Poemillas de la ciudad en 1921, y tras años de silencio poético, Hijos de la ira y Oscura noticia en 1944, rompieron con el maleficio que, desde el fin de la Guerra de España, había pesado sobre los poetas que vivían y escribían aquí, y parecía impedirles el acceso a la más inmediata, directa y brutal realidad española. Surge entonces el Dámaso existencial, angustiado y rebelde, que forjará un estilo innovador en la poesía española hasta ese momento. Su libro de 1955 Hombre y Dios confirmará el reencuentro con la angustia y un nuevo enfrentamiento del poeta con su creador, no tanto desde una posición creyente o religiosa, sino desde un enfrentamiento existencial. Tal actitud permanecerá en su último libro, ya en la senectud, Duda y amor sobre el Ser Supremo, de 1985, reflejo de la constante vacilación dubitativa entre la vida y la muerte, entre la inmortalidad o no inmortalidad del alma, entre la existencia finita o eterna de esa alma…
Dámaso Alonso representó un buen ejemplo, durante el franquismo, de lo que podríamos denominar exilio interior, que compartió con otros intelectuales como Menéndez Pidal o Vicente Aleixandre. Con una gran inteligencia formó parte de los disconformes, y en la Universidad de los años cuarenta y cincuenta representó la facción más avanzada y emprendedora. Sus diversas temporadas en universidades extranjeras reforzaron su visión europeísta de la ciencia filológica y así pudo sortear y superar cuantas cortapisas e impedimentos se interponían en su decidida protección de la ciencia por encima de la política oficial. Fue pionero y militante principal en defensa de la lengua española, la lengua común, que él entendió y estudió como nadie. Al frente de la Academia luchó en tiempos difíciles para que la lengua fuera entendida y respetada por todos.
Dámaso comparte el olvido, del que sin duda ha de salir con esta espléndida edición, con otros poetas de su generación, cuya trascendencia en la historia de la poesía española es indiscutible. Pensemos en Pedro Salinas, Jorge Guillén o Vicente Aleixandre. Y teniendo en cuenta que Salinas y Guillén fueron exiliados, no tiene mucho que ver la falta de memoria con su exilio o su permanencia en España. La poesía es un género minoritario, sin duda, y hay poetas que permanecen en la memoria colectiva con más facilidad. Es posible que la dificultad y originalidad de los planteamientos de Dámaso y quizá su propia actitud rebelde en su tiempo, estén hoy un tanto alejadas de los actuales consumidores del género poesía, que son, como sabemos muy bien, pocos y muy exigentes.

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