Catálogo de personajes

00704LIBMUCon este libro sentimos que volvemos a lo clásico, a la tradición, a nuestra cultura literaria infantil, ya que es un cuento tradicional ruso que se recoge también en la magnífica selección de relatos seleccionados por Antonio R. Almodóvar Cuentos al amor de la lumbre  (Anaya 2011), en el volumen correspondiente a Cuentos maravillosos.
Este título, La princesa Rana, podría ser enmarcado dentro del capítulo dedicado al arquetipo de La princesa encantada. El cuento relata la historia de un rey que, como comenzaba a hacerse mayor, les comunica a sus tres hijos que desea tener nietos. De modo que les pide a los príncipes que busquen esposa y para ello deberán lanzar una flecha que les conducirá a su suerte. La flecha del hermano mayor cayó en casa de un noble cuya hija recogió la misma, el segundo en la casa de un rico mercader, pero el Zarevich Iván, el hijo menor, correrá aparentemente peor suerte, ya que su flecha es encontrada por una rana. Como sabemos, el héroe de los cuentos es a menudo el hijo menor del zar o del campesino, al que sus hermanos suelen tomar por estúpido. Pero cuando la vida exige acciones resueltas, el que era considerado tonto demuestra que posee unas cualidades morales excepcionales y gran fuerza de espíritu, siempre es el más listo, el que le toca la parte más complicada, pero el que gestiona como nadie esa complicación.
Así que, como ha de cumplir su palabra, se casa con la rana. Pero, cuando el zar pone distintas pruebas a sus hijos, es la rana, que por la noche se transforma en una bella mujer,  Vasilisa la Sabia,  quien mejor sabe cumplir sus peticiones; la que hace el pan más sabroso, la camisa que mejor le queda y la que baila el mejor baile de salón.
Pero el príncipe, impaciente por que el encantamiento al que está sometida su mujer se acabe cuanto antes, se inoportuna y corre demasiado, sin dar tiempo a que se pueda deshacer, por lo que tendrá que ir superando una serie de pruebas  para liberar a la princesa del encantamiento al que la castigó Koschei el inmortal. Finalmente, el príncipe tendrá que acudir a Baba Yaga para poder deshacer el hechizo.
Las ilustraciones de esta edición, que corren a cargo de Sally Cutting, son exuberantes y vistosas y en ocasiones nos recuerdan a las imágenes clásicas de Ivan Bilibin. Éstas, junto al fantástico texto, dan entrada a un enorme y maravilloso catálogo de personajes clásicos rusos, como el zarévich, el boyardo, el comerciante, Koschei el Inmortal, Vasilisa la Sabia y, sobre todo, Baba Yaga, pata de palo. Están diseñadas con estilo tradicional y no dan la sensación de ser imágenes realizadas para niños, sino para adultos, aunque, sin lugar a dudas, reflejan como ninguna la idea que todos tenemos de los cuentos tradicionles, sin los que la cultura infantil no sería lo que es. Las técnicas manuales perfectamente encuadradas que se utilizan, llenas de detalles que enmarcan el tiempo, el espacio, convierten este álbum ilustrado en una verdadera obra de arte para narradores, a la par que supondrá un reencuentro con la literatura clásica para todos aquellos que tomen entre sus manos este cuento y, tal vez, la tuviesen algo olvidada.
En definitiva, toda una obra merecida de ser recomendada, no sólo para niños, sino también para aquellos adultos que no quieran olvidar.

Be Sociable, Share!

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *