España en su escenario

00402LIBMUTodos desean vivir su noche mágica. Pepín Mendieta experimentó ese embrujo subido a un árbol. Lo que contempló desde allí le mostró un camino desconocido, y cuando bajó de él su vida cambió para siempre. El teatro se convirtió en su atalaya particular desde la que observar el paso de los acontecimientos como si de un gran montaje escénico se tratara. Como aquellos que su jefe, mentor y enemigo, Ernesto Pombal, engendró a lo largo de una fabulosa carrera que le llegó a encumbrar como uno de los actores y directores teatrales más audaces del panorama español de la primera mitad del siglo XX. Mediante sus hazañas y desventuras, que le convierten en auténtico coprotagonista de esta Comedia con fantasmas, el narrador, Mendieta, invita al lector a un adictivo repaso de su vida y de la historia de España desde la perspectiva que ofrece un escenario.
Y lo cierto es que la imagen del país que muestra en su relato dista bastante de la que habitualmente han transmitido otras fuentes más eruditas tendentes a la tragedia, quizás por el enfoque distorsionado que proporciona la mirada de un cómico. Marcos Ordóñez dibuja con pericia el decorado de lo extraordinario que relucía sobre las sombras de una España beata e ignorante.
Así, su novela es reconfortante a pesar de los vaivenes trágicos que determinan la trayectoria de sus personajes. Con Mendieta como maestro de ceremonias, el lector se adentra en ese universo canalla oculto tras el fulgor de las candilejas, y asiste atónito a la representación fastuosa de la época dorada del teatro en España, aquella en la que era posible hacer realidad los sueños.
Como buen conocedor del mundo del teatro, Marcos Ordóñez se pertrecha de un buen surtido de realidades para construir una ficción cautivadora, empleando una prosa ágil y luminosa que mantiene un ritmo bien modulado en función de la acción relatada; con personajes bien construidos, en los que cuida al detalle todas sus facetas físicas y personales, proporcionándoles esa credibilidad rotunda que necesita un relato que trasciende lo convencional.
A través de la peripecia de su personaje, Ordóñez conduce al lector desde las luces de los años 20 a las tinieblas de la dictadura, hasta el ocaso que vivió la escena clásica española al comienzo de la democracia. Es un viaje asombroso y patético, al asistir al auge y la decadencia de un mundo irrepetible, encarnado en personajes memorables como el propio Mendieta, uno de esos supervivientes que supieron adaptarse a las circunstancias a base de cinismo y astucia, alcanzando el éxito allí donde jamás podría haberlo sospechado; el portentoso Pombal, víctima de su temperamento desmesurado y genial; pero sobre todo Cayetano Monroy, uno de esos personajes entrañables que se adhieren a la memoria, y que representa en sí mismo la gran alegoría de un país autodestructuvo. A su alrededor pulula el elenco de criaturas que conforman ese universo particular y fascinante del teatro, al que Ordóñez dirige con destreza para crear una de esas obras que recuerdan a la gran narrativa española del siglo XX.
En Comedia con fantasmas se percibe el aliento de Baroja, de Valle-Inclán, de Cela, pero también de Fernando Fernán Gómez, pues es inevitable que la voz de Pepín Mendieta traiga al recuerdo al desdichado  Carlos Galván contando su viaje a ninguna parte.
Marcos Ordóñez demuestra en esta novela no sólo el vasto conocimiento sobre la escena española, sino su amor por ella. Y lo hace compartiendo una de esas historias imperecederas que soporta varias lecturas, aunque sólo sea por disfrutar del relato de esa España casi quimérica que en un tiempo que ya se antoja muy remoto fue sin llegar a ser.
Quizás porque el tiempo no pesa sobre esta obra, Libros del Asteroide haya decidido con muy buen criterio reeditarla, para que quien no la haya leído no pierda esta gran oportunidad. No lo lamentará.

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