Ritual de iniciación

00402LIBMUPOCO SE PUEDE AÑADIR  a lo mucho que se ha escrito sobre una de las plumas más notorias de la literatura universal como es Edith Wharton. Lo contrario sería un ejercicio intolerable de soberbia. De ahí que ante la aparición de cualquier trabajo de la autora estadounidense, ya sea una reedición con el correspondiente lavado de cara o la publicación de alguna obra inédita en español, induzca más a comentar la oportunidad de su aparición que la calidad de la obra en sí, algo que ya se da por descontado aunque no se trate de una obra maestra, que de todo hay.
En este caso se trata de un relato seminal enriquecido por una traducción coral y las ilustraciones de Cláudia de Puig, una joven artista catalana que proporciona al texto un sutil toque de expresividad con unas imágenes donde domina el blanco y negro, aunque en algunos casos aparezca algún color que proporciona más elegancia al conjunto. De Puig realiza una buena interpretación de la historia, pero también de la intención de Wharton al insuflarle a sus personajes las emociones que tan bien describe la escritora norteamericana.
Almas vencidas apareció por primera vez en 1899 en una colección de relatos titulada La mayor inclinación, y en él Wharton ya presenta los rasgos estilísticos y argumentales que caracterizarían toda su obra posterior, convirtiéndola en una escritora audaz y original.
Wharton sitúa al individuo ante sus realidades sociales y sentimentales, sometiéndolo al desafío de encontrar una personalidad frente a los convencionalismos que imponen esas circunstancias.
Edith Wharton ya sabía en 1899 que su matrimonio navegaba hacia una vorágine sin retorno, y ansiosa ya de su liberación emplea la pluma para expresar ese deseo. El comienzo de este relato no puede ser más revelador en ese sentido: Lydia recibe la demanda de divorcio de su marido mientras viaja por Europa con Gannet, el hombre que la rescató de la vida ‘pobre e incompleta’ que compartía con su marido.
Esa transgresión a las normas de buena conducta dictadas por la alta sociedad neoyorquina decimonónica, conduce a Lydia a una situación peligrosa, pues su bienestar depende de la fortuna del marido despechado. Ahí se advierte otro de los rasgos recurrentes en el imaginario de Wharton, pues esa dependencia económica convertía a la mujer en esclava de los designios de una clase social poco permeable a las audacias.
Como en todas sus obras, prima un estilo minucioso y claro con el que describe con precisión las emociones que embargan a los protagonistas y determinan su comportamiento, elevando progresivamente la tensión allí donde hace falta, o relajándola si el relato lo exige.
Como bien considera Maite Fernández Estañán en el prólogo de esta edición, Almas vencidas «es un pequeño frasco que parece contener buena parte de su obra en miniatura».
Estamos pues ante una buena oportunidad para conocer el universo tan personal de Edith Wharton y disfrutar además con este magnífico relato de pasiones y desengaños, en una edición muy cuidada y con las extraordinarias ilustraciones de Cláudia de Puig.

Be Sociable, Share!

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *