Libros tejidos con retales

Ha muerto José Manuel Lara y parece que en las teles, radios y periódicos se les haya muerto alguien de la familia —Prats casi rompe a llorar en directo, pero a él se le entiende, que el editor era su jefe—. Se nos queda huérfano el Grupo Planeta, tremendo gigante de la edición y la comunicación en un país que no lee y que parece que no se quiere enterar de nada, así que quizá alguna responsabilidad de nuestro desastre se le pueda achacar a este empresario que dicen era modélico. En fin, su editorial sigue adelante, y todavía publica algún libro interesante, o que me interesa a mí. Ese es el caso de Diario de un noctámbulo (Planeta, 2015), obra inédita de mi adorado Francisco Umbral (1932-2007) que reúne las colaboraciones radiofónicas en La Voz de León. Se trata de una colección de artículos emitidos entre 1958 y 1961, cuando el autor de Mis paraísos artificiales era un veinteañero de corbata fina y gafas con gruesas lentes de miope. Esta clase de libros, resultado de rebuscar entre los despojos de un muerto, nunca son los mejores ni aportan demasiado, pero con ellos los fans hambrientos saciamos por unos momentos nuestra pérdida —hace unos meses sucedió con Josep Pla y La vida lenta (Destino, 2014), fragmentos nunca antes publicados de los diarios del escritor catalán—. El que sigue vivo y no para de publicar es John Banville, quien cada vez me cae mejor.

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