S.S. Van Dine: Elitismo contra el crimen

La editorial Reino de Cordelia continúa con la recuperación de las andanzas del investigador aficionado Philo Vance, que fue interpretado en los años 30 en la gran pantalla por uno de los galanes de la época, el famoso William Powell. El creador de la saga, S.S. Van Dine (Charlottesburg, Virginia, 1888-Nueva York, 1939), es en realidad el pseudónimo que Willard Huntington empleaba para escribir sus novelas policiacas.

El propio S.S. Van Dine aparece en las novelas de narrador y acompañante de su amigo Philo Vance, un miembro de la alta sociedad neoyorquina que combina las escapadas a exposiciones de alfombras y a la ópera con la resolución de casos policiales que traen de cabeza a su amigo Markham, el fiscal del distrito de Nueva York.
Después de El caso del asesinato de Benson, la primera entrega, llega el turno de El caso del asesinato de la Canario, que hace referencia a una atractiva cupletista que en el cine fue interpretada por la estrella del cine mudo Louise Brooks, en una de las pocas películas sonoras de su carrera.

En una estupenda introducción acompañada por fotografías, el editor Jesús Egido repasa las coincidencias entre la mujera fatal de la novela y Louise Brooks, para concluir que el papel le fue que ni pintado.

En cuanto a la novela, queda claro que S.S. Van Dine es deudor de El misterio del cuarto amarillo de Gaston Leroux, y que le pirran los asesinatos en entornos aparentemente cerrados, para que tanto la policía como los lectores se rompan la mollera tratando de dilucidar el enigma. No faltan, por tanto, planos exhaustivo del lugar del crimen, ni la envidiable joie de vivre del protagonista, que aporta una carga irónica muy británca cada vez que los agentes del orden se encuentran en un callejón sin salida.
Philo Vance es un elitista y puede resultar un anacrónico Oscar Wilde suelto por el Nueva York de los años 20 del siglo pasado, pero su carga de mordacidad y la inteligencia de sus deducciones hace que pronto el lector se rinda al encanto del personaje. El reto, en esta ocasión, es mayúsculo, porque desde las primeras páginas todo apunta a que dos sospechosos que no se conocían entre sí coincidieron en la casa de la víctima .¿Quién de ellos la mató y cómo salieron sin verse y sin que nadie les viera?

Van Dine escribe con brío, gracia y elegancia, por eso los capítulos se suceden y el lector no tiene más remedio que subirse al tobogán del suspense y tratar de leer el libro en el más breve espacio de tiempo. El final, asombroso e inesperado, demuestra que las neuronas de Philo Vance siguen a pleno rendimiento.

Be Sociable, Share!

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *